Cuando nos encontramos al estrés en nuestro viaje

estres en el viajeEl estrés es el mensaje que nuestro cuerpo nos envía para llamarnos la atención sobre algo que no está dentro de sus planes. Si todo eso que anhelamos en nuestra vida fuera un punto de destino en un mapa, pero sin embargo nos estuviéramos dirigiendo en la dirección opuesta a ese punto, nuestro cuerpo y sus emociones, que sin duda son el mejor sistema de navegación que llevamos de serie, comenzarían a gritarnos: CUANDO PUEDA, CAMBIE DE SENTIDO.

Gracias a los sistemas de posicionamiento y navegación con que ahora pueden contar los automóviles, los viajes por carretera se han tornado más sencillos de planificar, más cómodos y prácticos. Si conoces las coordenadas del punto de destino, el sistema de navegación te da las indicaciones oportunas para llegar hasta él, permitiéndote disfrutar más del viaje al haber delegado esa tarea en el sistema. ¿Cómo podríamos entender nuestro sistema interno de navegación para saber utilizarlo y poder disfrutar también de nuestro viaje vital sin preocupaciones y sin estrés?

1. Encuentra tu punto de destino y escríbelo.

Quizás tan solo necesites un poco de orden en tu cabeza. Muchas de las veces que sientes estrés es debido a cuestiones o proyectos que alguna vez abriste en el pasado de forma consciente, pero sin embargo has puesto tantas cosas sobre ese asunto después, que se quedó enterrado en tu subconsciente y tu mente aún le está buscando solución. Imagina que al sistema de navegación le has ordenado que te dé indicaciones para dos o más puntos de destino distintos. ¿Por dónde empieza? ¿Y si los puntos de destino están en direcciones opuestas desde tu situación actual? Clarifica tus objetivos por escrito primero. Aquí tienes unas cuantas razones por las que hacerlo.

2. Cambia de destino.

Puede que ya hayas clarificado tu punto de destino, pero si aún así tu cuerpo te responde con estrés, puedes revisar tus objetivos en busca de respuestas. El camino que te hayas marcado puede que te ayude a tomar conciencia de que necesitas hacer una parada intermedia, desviándote si es necesario de la ruta que te habías marcado en un principio. Cultiva el arte de la flexibilidad. En todo viaje surgen imprevistos que han de ser gestionados sin perder de vista el punto de destino. Hay veces en las que uno encuentra su destino en el camino que elige para evitarlo.

3. Elige una ruta alternativa.

Vivimos en un mundo de posibilidades infinitas, y elegimos en cada instante una de entre todas esas posibilidades. El estrés que manifiesta tu cuerpo también te envía este mensaje: “Puedes elegir. Hay muchas más opciones.” ¿Qué tipo de ruta prefieres: Sin peajes, evitar autopistas, la más rápida? En la vida, como en los viajes, también somos libres de crear nuestra propia hoja de ruta, parar para descansar donde creamos conveniente, improvisar una visita a alguien que se encuentra de paso. Puedes pensar que tu situación es la que es y no puede cambiar, o puedes pensar que eliges tú siempre esa opción, dejando de lado las demás alternativas.

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Cuando has elegido y clarificado tu punto de destino, tu subconsciente no sólo te enviará señales de estrés cuando te estés desviando del camino que te lleva a él, sino que también se anticipará a los cambios que debes ir realizando en cada etapa de tu viaje, tal y como lo hacen los sistemas de navegación. Quizás tu navegador interno te esté ahora avisando de un próximo cambio. ¿A qué distancia se encuentra? ¿Estás preparado para tomarlo? Si no lo estás, no te preocupes. En la pantalla interna de tu mente aparecerá “Recalculando ruta…” y podrás llegar a través de otro camino alternativo.

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